domingo, 14 de septiembre de 2008
Un mes más
Y otra vez no te diste cuenta de esa fecha, una de las mas importantes, de las inborrarles, las que duelen y te hacen sonreír a la vez. Porque por siempre vas a guardar la más hermosa de todas la mañanas y la peor de todas las noches, que pisoteo tu alma, la retorció y la inyectó con el más doloroso veneno.
Sin embargo, ahí estas, trayendo todos los días un nuevo recuerdo que se encontraba archivado en algún rincón de tu memoria, y sonreís, cuando una lágrima acompaña a esa sonrisa, sentís que te falta algo, un abrazo, un llamado telefónico, un momento, una persona, LA persona, pero acá estás, y quedó lo mejor en vos, todas las enseñanzas que van a perdurar mientras tu corazón siga latiendo.
Hoy seguís entrando a esa casa y todavía no podes evitar llenarte de la absurda ilusión que te hace pensar que va a estar ahí, y cuando llegas a su rincón, está vacío, no hay nadie, y esa ausencia se vuelve intolerante, te llenas, te rebalsás de impotencia, pero no podes hacer nada, no se te tiene que notar, porque no sos la única persona que carga con ese dolor, no podes llenar a los demás con eso, tienen bastante con el suyo mismo. No sos de esa gente.
Aunque esa mañana, quien iba a pensar que más tarde ibas a necesitar estar sola abajo de la luna para encontrarte con tan inmenso vacío? de la sonrisa más gigante y la felicidad casi extrema al llanto más nutrido en dolor.
Sin embargo, ahí estas, trayendo todos los días un nuevo recuerdo que se encontraba archivado en algún rincón de tu memoria, y sonreís, cuando una lágrima acompaña a esa sonrisa, sentís que te falta algo, un abrazo, un llamado telefónico, un momento, una persona, LA persona, pero acá estás, y quedó lo mejor en vos, todas las enseñanzas que van a perdurar mientras tu corazón siga latiendo.
Hoy seguís entrando a esa casa y todavía no podes evitar llenarte de la absurda ilusión que te hace pensar que va a estar ahí, y cuando llegas a su rincón, está vacío, no hay nadie, y esa ausencia se vuelve intolerante, te llenas, te rebalsás de impotencia, pero no podes hacer nada, no se te tiene que notar, porque no sos la única persona que carga con ese dolor, no podes llenar a los demás con eso, tienen bastante con el suyo mismo. No sos de esa gente.
Aunque esa mañana, quien iba a pensar que más tarde ibas a necesitar estar sola abajo de la luna para encontrarte con tan inmenso vacío? de la sonrisa más gigante y la felicidad casi extrema al llanto más nutrido en dolor.
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