sábado, 16 de agosto de 2008

Disfrazate de ignorancia

En el momento era inconsciente de las cosas que le iban sucediendo, nada la hacía reaccionar, fue como si recién al cerrar sus ojos, su cerebro hubiera procesado todos y cada uno de los hechos, y al despertar sintió entre desesperación y una profunda amargura. No se cuestionaría con autopreguntas para sacar de algún lado porque le sucedían tales cosas, no serviría de nada, no se reprocharía tampoco por las cosas hechas de mala manera, y mucho menos se arrepentiría de nada; como siempre dejaría que las cosas pasen, y que la corriente la lleve de la mano a donde tenga que ser.
Mientras por delante le pasaban las escenas mas desagradables su sonrisa no se borraba, al contrario, crecía cada vez más, y también llegaban carcajadas, seguía como si nada sus ojos hubieran visto, y si llegaba a aparecer algún tipo de reacción, eran de esas que dan risa, esas venganzas ricas, y desde algún punto hasta dulces, de esas que hacen reír al lastimado y al que lastima también.
Los hechos se repetían una y otra vez, en distintos destinatarios, pero todos con el mismo efecto en esos ojos que nada entendían, pero que tanto sentían, que se disfrazaban de ignorantes para pasar el rato, aunque luego se arrastrarían de dolor. Esos ojos que de a días ya no quieren más nada ver, porque no fugarse con esos ojos que por injustas razones de la vida en verdad nada ven?, ese amor platónico y admirado por muchos, que se declarara al final de algún periodo difícil de concretar, pero con esfuerzo concretado .
Al analizar se dio cuenta que solo uno podía tener razón, el que aparentemente más valdría la pena, pero como entrar en aquella cabeza y saber cuales eran las idean que rondaban en ella? a los demás ya estaba acostumbrada, resignada, entendió que por eso la risa, la resignación, no había nada que hacer, sonriamos y que nadie note el dolor.

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